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España monitoriza el aumento de buques rusos en el Estrecho bajo el régimen de paso internacional –

España monitoriza el aumento de buques rusos en el Estrecho bajo el régimen de paso internacional –


Expertos analizan el giro de Rusia hacia una presencia permanente y agresiva en el Mediterráneo.

La interceptación de un petrolero ruso cerca de Almería y el aumento de la vigilancia en el Estrecho de Gibraltar evidencian la transformación del Mediterráneo en un teatro de operaciones estratégico entre Rusia y Europa.

Expertos señalan que, ante la pérdida de su base naval en Tartús tras la caída de Al Assad en Siria, el Kremlin ha intensificado el uso de su «flota fantasma» para el transporte de crudo y el despliegue de buques militares que buscan nuevos apoyos logísticos en países como Argelia.

Pese a las sanciones de la Unión Europea, la naturaleza jurídica del Estrecho como paso internacional limita la capacidad de actuación de la Armada Española, reduciendo su respuesta a un seguimiento cercano y constante para garantizar la seguridad sin vulnerar el derecho marítimo.

El régimen jurídico del Estrecho impone restricciones significativas a la soberanía española. Aunque el área está compuesta exclusivamente por aguas territoriales de España y Marruecos, la normativa internacional garantiza el paso en tránsito, lo que permite la libre navegación de buques extranjeros siempre que sea continua y rápida.

Luis Romero Bartumeus, especialista de la Universidad de Cádiz, aclara que la Armada Española no puede interceptar estas naves arbitrariamente, limitándose a escoltarlas y monitorizarlas hasta que abandonan las zonas de interés nacional.

La Intervención de la Flota Fantasma

La reciente detención del petrolero Grinch por parte de Francia, con apoyo británico, demuestra que existen resquicios legales para actuar contra la flota rusa. La operación fue posible gracias al artículo 10 de la Convención de Montego Bay, al detectarse que el buque navegaba sin pabellón (bandera) en aguas internacionales. Este tipo de embarcaciones forman parte de una red que busca evadir las prohibiciones de la UE, convirtiendo el control de la «flota fantasma» en una prioridad de seguridad para la OTAN en el flanco sur.

La invasión de Ucrania y el colapso del régimen sirio han forzado a Moscú a reconfigurar su presencia en la región. Según el doctor Alberto Priego, el Mediterráneo ha dejado de ser un escenario secundario para convertirse en un foco de inestabilidad diseñado para presionar a las sociedades europeas. La falta de apoyo logístico en el Mediterráneo Oriental ha obligado a Rusia a incrementar el número de naves en tránsito y a buscar alianzas alternativas para mantener su capacidad de influencia y transporte de recursos energéticos.

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