El ‘boom’ por la nostalgia se apodera de las series mexicanas – Al servicio de la verdad
El primero es su transformación de un humilde ingeniero y redactor publicitario en guionista y actor, contada con un tono de fábula mágica; los detrás de escenas de su creación más recordada, El chavo del 8, producida, escrita y protagonizada por él mismo, y que despunta el lado más ácido del relato; y su vida familiar y sentimental, especialmente el alejamiento de su primera mujer y su incipiente relación con Florinda Meza (bautizada con otro nombre en la serie por cuestiones legales), intérprete que formaba parte de la «vecindad» del Chavo y actual viuda del actor.
Este último ángulo, narrado con un tono entre vengativo y sensacionalista —los autores de la serie son dos hijos del propio Chespirito, nacidos en su primer matrimonio—, genera una mayor conversación sobre la serie, que ha logrado colocarse a la cabeza de las series más vistas de la HBO Max desde su debut, reproduciendo así el éxito del propio Chavo del 8, que durante buena parte de las décadas de 1970 y 1980 fue uno de los programas más visto a lo largo de México y América Latina, y que se ha seguido transmitiendo posteriormente con altos números de audiencia.
Otros de los casos más rutilantes es el de la serie Mentiras, emitida por Amazon Prime Video, que se ha convertido en menos de dos meses en la producción audiovisual local más vista en la historia de la plataforma, y con su banda de sonora alcanzando los 1.000 millones de reproducciones, ayudada por la presencia de la estrella pop Belinda entre el elenco casi exclusivamente femenino.
El mismo espíritu retro anima el flamante remake de El extraño retorno de Diana Salazar, telenovela que fue récord de audiencia a fines de la década de 1980 cuando era emitida por la señal Televisa y que desde el año pasado la plataforma Vix —el brazo de streaming del gigante televisivo mexicano— le ha dado una nueva vida con un revival que moderniza la historia pero manteniendo intacto su anclaje fantástico, al enlazar un romance de la época colonial de Nueva España con una historia paranormal en el México actual.
Según Francisco Dupoy, productor audiovisual asentado en México, el actual furor por la nostalgia en las series locales se puede atribuir a muchos factores, siendo el principal, según su opinión, el deseo de las grandes corporaciones —la mayoría de ellas estadounidenses— de apostar por «marcas» conocidas y reducir de antemano los riesgos de fracaso.
«Es apostar por lo seguro. Lo vemos en EEUU cuando hacen películas o series sobre superhéroes o bandas populares, en Francia cuando estrenan la milésima versión de Asterix o Los tres mosqueteros, y lo vemos también en México con productos sobre personajes e historias que la gente ya conoce», afirma en entrevista para Sputnik.
En ese sentido, Dupoy añade que, «de esta manera, las plataformas se aseguran un interés previo para sus productos ya de entrada. Si se tratara de una historia original, desconocida, podría llevar un tiempo generar, o incluso podría nunca suceder, ya que lo nuevo siempre implica un interrogante, mientras que lo que ya gustó o se conoce tiene un camino de aceptación más rápido».
Por su parte, el crítico cultural Pável Granados, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, indica en una charla para este medio que este fenómeno no es solo resultado de empresas estadounidenses imponiendo sus modelos narrativos para audiencias mexicanas, sino también de una actualización para la era del streaming del histórico apetito local por contenidos sensacionalistas.
«Desde un punto de vista comercial, es perfectamente entendible que se hagan remakes o exploten historias conocidas, especialmente porque lo que buscan estas plataformas es engagement y horas frente a la pantalla, no necesariamente calidad en el contenido», acota Dupoy.
«Sin embargo, uno no puede dejar de lamentar que no se tomen más riesgos y que no se apueste por voces nuevas o historias originales que den cuenta del presente, porque esto no solo no fomentaría una industria más vital y creativa, sino que vivir del pasado clasifica a México y a su realidad, además de quitarle oportunidades a sus artistas más audaces. Todavía hay lugares donde lo mejor del audiovisual mexicano puede verse, pero en general no es en las grandes plataformas», concluye el productor audiovisual.
Ciudad de México, 27 de julio 2025
Crónica Digital/Sputnik